domingo, 25 de octubre de 2015

Mandarinas - Zaza Urushadze (2013)

Tangerines, Mandarinas, Zaza UrushadzeTítulo original - Mandariinid (Tangerines)
Año - 2013
Duración - 83 min.
País - Estonia
Director - Zaza Urushadze
Guión - Zaza Urushadze
Música - Niaz Diasamidze
Fotografía - Rein Kotov
Montaje - Alexander Kuranov
Producción - Ivo Felt
Productora - Coproducción Estonia-Georgia; Allfilm / Georgian Film
Género - Drama. Bélico | Años 90
Reparto - Lembit Ulfsak, Giorgi Nakashidze, Misha Meskhi, Elmo Nüganen, Raivo Trass


Zaza Urushadze es el autor del guión y la dirección de esta pequeña joya llamada Mandarinas. Un agridulce alegato contra la violencia desmedida y absurda de cualquier guerra, escenificada en esta ocasión en un conflicto poco mediatizado, el de la guerra de Abjazia (1992-1993), que enfrentó a chechenos y georgianos por su posesión. Un trabajo de una riqueza indudable que, sin tomar partido por ninguno de los dos bandos ni juzgar sus motivos, lo analiza desde un punto de vista moral y ético, con el protagonismo de un estonio atrapado en el centro del conflicto que se niega a abandonar la tierra donde ha vivido. Cine de enorme grandeza y sencillez que merece la pena disfrutar y meditar.

Tangerines, Mandarinas, Zaza Urushadze

Sinopsis: Ivo (Lembit Ulfsak) es un hombre maduro que vive en un poblado estonio de Abjasia que se encuentra prácticamente desierto, ya que casi todos sus compatriotas han huido tras estallar el conflicto en el que chechenos y georgianos se disputan el control de la zona. Trabaja duro construyendo cajas de madera para ayudar a su vecino y amigo Margus (Elmo Nüganen), cuya cosecha de mandarinas necesita ser recolectada en breve, hasta el día en que en una escaramuza resultan muertos varios soldados de ambos bandos en la proximidad de las tierras de Margus. Casualmente sobreviven el checheno Ahmed (Giorgi Nakashidze) y al georgiano Niko (Misha Meskhi), por lo que Ivo se verá obligado a acogerlos y cuidarlos en su casa, hasta que ambos puedan valerse por si mismo.

El director: Zaza Urushadze es un director y guionista georgiano nacido el 30 de octubre de 1965. Hijo de Ramaz Urushadze, un famoso portero de fútbol soviético, se graduó en la Universidad de Georgia en 1988, donde estudió teatro y cine. Debutó en 1998 con el largometraje Here Comes the Dawn, tras el que llegaron títulos como Three Houses (2008), Stay with Me (2011) y The Guardian (2012). Mandarinas es la película que le ha dado mayor repercusión a nivel internacional, siendo nominado por ella al Óscar y al Globo de oro a la Mejor película de habla no inglesa y ganar el Satellite Award como Mejor película de habla no inglesa, además de triunfar en Palm Springs, Seattle, Varsovia o Bari, entre otros.

La película: Uno de los mayores alicientes que tiene para mi la celebración de la gala de los Oscars, es la posibilidad que nos da de conocer varias buenas películas filmadas lejos de la maquinaria de Hollywood, que resultaría bastante difícil conocer sin su participación en ella y casi imposible verlas distribuida fuera de su país. De la gala de 2015, hemos hablado ya de la ganadora Ida de Pawel Pawlikowski en este artículo y de la candidata Relatos salvajes de Damián Szifrón en este otro. En esta ocasión le toca el turno a Mandarinas, una obra con bandera estonia, aunque es co-producida junto a Georgia, que basa en su sencillez y su belleza todo su éxito, demostrando una vez mas que lo mas importante para hacer buen cine es tener algo bueno que contar y el suficiente talento para hacerlo de forma que su mensaje cale en el espectador.

Tangerines, Mandarinas, Zaza Urushadze

Mandarinas es un trabajo que, sin tener nada que ver con ella, me ha recordado a otro trabajo del que ya os hablamos aquí, Una historia verdadera de David Lynch. Mientras que aquella es una road movie, esta es un drama bélico, pero ambas poseen dos atributos similares que les dan un encanto especial, la sencillez de su historia y el protagonismo de una persona de avanzada edad, que acarrean consigo los achaques propios de la esta, pero también la sabiduría y experiencia que les ha dado. Tiempo atrás no hubiera disfrutado ninguno de estos trabajos como lo hago ahora, no se decir bien si es por los años que llevo viendo cine o por la amplitud de miras que estos me han dado, pero lo que os puedo asegurar es que en la actualidad se encuentran entre los que mas me llenan y mejor sabor de boca me dejan.

Su premisa es realmente sencilla, algo que puede echar para atrás a cierto tipo de público, pero la habilidad de Zaza Urushadze escribiendo su guión, hace que sea compensada con unos diálogos por momentos realmente brillantes y la duración justa y necesaria, que evita excesos innecesarios. Sus personajes, perfectamente desarrollados e interpretados, nos irán embelesando poco a poco y llevando en volandas a través de su historia, de forma sublime. Hay que dejar claro que, aunque contiene alguna que otra escena de acción bélica, difícilmente dejará satisfecho este trabajo a los amantes de este género, estando mas dirigido a los que tengan alma pacifista.

La fotografía es obra de Rein Kotov (Gulag 113, Mazie laupitaji, Seenelkäik, 1944). Se trata de un trabajo sobrio y sin excesivos alardes, pero bastante efectivo. Destacan en el los primeros planos de los protagonistas, transcurriendo gran parte de la acción en el interior de la cabaña de Ivo. Del montaje se hace cargo Alexander Kuranov, mientras que la banda sonora es responsabilidad de Niaz Diasamidze (Subordinacia, Konpliktis zona, Tbilisuri Love Story, Tbilisi, I Love You), siendo esta uno de los grandes aciertos del film. Las melodías propias de la zona nos acompañan constantemente, resultando fundamentales en la creación del halo melancólico que nos acompaña en todo momento.

Tangerines, Mandarinas, Zaza Urushadze

En el apartado de las interpretaciones, he de dejar claro que el nivel general es muy bueno, siendo este un aspecto clave para los brillantes resultados que obtiene la cinta. Destaca en ellas el papel de Lembit Ulfsak un veterano actor teatral que da vida a Ivo, el personaje que aporta experiencia y sabiduría a la cinta. Su trabajo raya la excelencia absoluta, siendo el auténtico alma de este maravilloso alegato. Junto a el tenemos a Elmo Nüganen en el papel de Margus, el vecino que lucha por recoger su cosecha antes de que esta se estropee, algo que con la guerra resulta una misión casi imposible. Completan el reparto principal Giorgi Nakashidze en el papel de Ahmed, el soldado checheno herido, y Misha Meskhi como el soldado georgiano. Como ya he comentado antes, el nivel de estos es bastante bueno.

Conclusión: Mandarinas es una de esas sorpresas ocultas que hacen que merezca la pena ser aficionado al cine, convirtiéndolo en un arte. Su aparente sencillez y su ritmo pausado esconden una historia de una riqueza indudable, perfectamente extrapolable a cualquier zona del planeta, que llegará al corazón de la mayoría de los espectadores, esos que necesitan ver algo mas que maniobras militares espectaculares y héroes invencibles. Cine mas pacifista que bélico, cuyo principal problema, tanto en los Oscars como en los Globos de oro, fue tener que competir con películas de indudable valor como Relatos salvajes, Leviatán, Timbuktu o Ida. Una de esas que por momentos te reconcilia con el ser humano, de esas que no deberían pasar por alto. Sean felices, que no es poco.


Tangerines, Mandarinas, Zaza Urushadze

Fuentes consultadas: Filmaffinity, Imdb y Dailymotion

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